Sin margen de error

Columna - De Taquito con Marino

Por: Marino Millán - @marinomillan

En el fútbol las cosas no terminan como empiezan, decía el gran Alex Gorayeb o en enero todos son campeones y en diciembre uno solo, cuando por aquel entonces se jugaba todo un año por el título.

Como anillo al dedo por estos días para un sector de la hinchada americana que luego del resultado de Armenia piensa en el sexto año en la B del fútbol colombiano. Estamos totalmente de acuerdo en que lo ideal hubiera sido un empate y mejor una victoria, pero en una primera fecha de un torneo por corto que sea no hay eliminados y menos clasificados o para el caso ascendido.

Lo que nos deja en claro la derrota ante Quindío es que no hay una superioridad manifiesta, así América pague salarios y premios infinitamente superiores a los de Hernando Ángel en el cuadro cafetero y como las cargas están equilibradas, pues habrá que luchar a brazo partido por ese ascenso.

No hay tal de que el rival se paró bien o que el árbitro o la cancha no favorecieron, cuando se es mejor se demuestra y punto, esa es la actitud de los grandes ante los chicos, de no ser así, están mano a mano.

Increíble que hoy haya que reventarle cabeza a Universitario de Popayán cuando hace unos cuantos años el dolor de cabeza era River Plate, Boca Juniors, Santos o Colo Colo; a esto nos han llevado los tatuajes, peinados y tintes de cabello.

No tengo nada contra Quindío o Popayán, ni más faltaba, simplemente sé como cualquier aficionado común que este par de equipos están conformados por unos chicos de Boca Juniors de Cali que están en formación y deseosos de trascender para llegar.

Ojalá a alguien se le ponga la cara colorada.

POR LO MENOS ASÍ LO VEO YO.

Encuentre todos los lunes la columna De Taquito con Marino en la revista Fanáticos Q' del periódico Q'hubo Cali