Se fue el Mago del Pilar

Columna - De Taquito con Marino

Por: Marino Millán - @marinomillan

Todos somos mortales y como digo a mi manera, “este maizal tiene dueño y hay que desocuparlo, aquí no se puede quedar nadie” pero no niego que me sorprendí al conocer la noticia de la muerte de Roberto Cabañas por estas cuantas razones:

 Más que un futbolista fue un atleta

Tenía 55 años (cuando se considera que nos morimos entre los 70 y los 80 años edad)

No ingería licor, jamás se fumó un cigarrillo y menos consumía sustancias propias en algunos deportistas de alto rendimiento.

Aun retirado del fútbol siguió trabajando físicamente.

En fin, como suele decirse, un hombre de vida sana.

Nuestro fútbol colombiano tuvo el privilegio de traerlo a transitar por todos nuestros estadios e independiente de la camiseta que lució tendremos que recordarlo como uno de los más grandes futbolistas de la historia y soy un convencido de que si Roberto hubiera nacido en Argentina o Brasil se hablaría de los mejores del mundo.

Técnicamente nada le faltó, su salto y cabeceo eran perfectos, su remate de derecha o izquierda potente, su velocidad y gambeta únicas, era goleador además de pase gol, se movía por la cancha como quería. Jugaba de punta, media punta o creativo y bueno ni hablar de sus defensas (codos) cuando debía zafarse de la severa marca de los defensores.

Era el clásico “sacapiedras” odiado por las hinchadas rivales, amado por los seguidores de la camiseta que defendía. Lo malo de Cabañas era no tenerlo en el equipo de uno.

Su comunión con los técnicos nunca fue buena en especial cuando por razones tácticas le cercenaban su exquisitez, siempre quería jugar, divertirse y divertir.

Con Roberto tuve una gran amistad luego de una desavenencia conceptual que un día superamos para fundirnos en un abrazo. Para mí no ha muerto un futbolista, se me fue un amigo.

Sencillo, conversador, afectivo y muy humano. Simplemente concluyo en que si mi Dios se lleva a los malos, con más razón a los buenos. 

Paz en la tumba de un grande: Roberto Cabañas.

POR LO MENOS SÍ LO VEO YO.