Opinión: De la inopia a la gloria

Por: Marino Millán
Después de once años de angustias y penurias, la hinchada americana saboreó de nuevo las mieles del éxito, de la victoria. La reclamada estrella 14 desde hoy engalanará su escudo, tal como exigían y soñaban sus seguidores.

 

americala14

Foto: Dimayor

En mi caso que he transmitido todas las finales de los rojos, considero que este título califica como el más meritorio de todos, y me permito detallar la pertinente exposición de motivos:

El equipo venía de cinco años de permanencia en la B afrontando una bancarrota, luego de que muchos advenedizos se acercaron a “raspar la olla”.

Fueron muchos años en la famosa “Lista Clinton” que constituyó la muerte civil de la institución.

La presión de tener que reverdecer laureles, ipso facto se regresó a la categoría de honor.

La razonable impaciencia de su abnegada fanaticada; humillada, ridiculizaba y vejada en la desgracia por sus enconados rivales.

Las hordas de hinchas en redes sociales, auspiciados por algunos comunicadores empeñados en demeritar la encomiable labor de los directivos en la reconstrucción de un equipo hecho cenizas, con invitaciones a no asistir más al estadio hasta que el equipo no fuera vendido a imaginarios compradores que surgían diariamente.

Por todo lo anterior no solo resalto este logro en letras de molde, sino que también convido a la gratitud con personas como: Jorge Iván Ospina en su primera Alcaldía, quien asumió el equipo y con el llamado NASA, proporcionó una pipeta de oxígeno para que el rojo no desapareciera.

A Oreste Sangiovanni quien con su empeño y tenacidad, sacó a América de “Lista Clinton”.

A Tulio Gómez quien debió pagar el derecho de piso en una actividad desconocida para él, y donde fue blanco de vividores y embaucadores que explotaron su economía y la del club.

Este América no solo debió vencer a sus rivales futbolísticos, también derrotó a sus maledicentes detractores. De ahí mi exaltación, porque en ninguno de sus títulos anteriores vivió un camino tan tortuoso, en el que pedían a gritos la salida de su técnico, su Comité Ejecutivo y hasta de varios de sus jugadores.

Salud americanos.