No estamos con taparrabos

Columna - De Taquito con Marino
Por: Marino Millán - @marinomillan

Soy directo, y esto va para el técnico de Deportivo Cali, profesor Gerardo Peluso, a quien siempre respetaré por sus antecedentes y palmares en el fútbol. Pero ya estuvo bien de sus desplantes y posturas soberbias ante la afición verdiblanca y los medios de comunicación de la ciudad.

 No soy dado a solicitar renuncias a jugadores, directivos o técnicos. Mi condición no es la de un jefe de personal. Soy un crítico de fútbol y punto. Tampoco soy socio de ningún equipo y mucho menos contrato o pago los salarios de ellos.

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Foto: deportivocali.co

¿Qué es eso de esconder la lista de jugadores viajeros a un partido contra uno de los coleros del campeonato? Que, como si fuera poco, pierde dos goles por cero, complicando el camino a la clasificación entre los ocho del llamado play off. Estaba recordando que hace poco en Palmaseca, usted retó al presidente del equipo, a que nombrara como técnico a un hincha. Vaya falta de respeto y coherencia, como si los aficionados no tuvieran el derecho a reprocharle su miserable campaña del presente año.

Ni que decir, cuando en las ruedas de prensa responde con dos piedras en las manos a las preguntas de la prensa, como si estuviéramos ante el dueño de la verdad revelada. ¿El intocable e incuestionable “Pluma blanca” de la tribu?

No, Peluso, por este Deportivo Cali, han pasado técnicos infinitamente superiores a usted, en todos los sentidos. El fútbol que a usted le agrada e imprime al equipo, no le gusta, no le llena a la hinchada; ni a muchos periodistas como yo, que llevo metido en el Pascual Guerrero, algo más de sesenta años. Créame, que a mí no me empaqueta, como dicen ustedes los del sur del continente. O como decimos nosotros por estas latitudes: “No le como de ninguna”.

Sus restricciones en Pance, son ridículas. Carlos Bilardo, primer finalista por Colombia en Copa Libertadores de América con Deportivo Cali y campeón y subcampeón del mundo con la selección Argentina, era de puertas abiertas. Sin misterios, ni compliques. Esto no es de ceños fruncidos, despotismo y mucho menos de patanería.

Trabaje y rece, (si cree en Dios) para que, no lo eliminen de la Liga y la Suramericana, como aconteció con la discreta Copa Águila, la cual estaba obligado a ganar por estar en la mejor institución del país. DEPORTIVO CALI. 

Que pena profesor, pero si este año fracasa en todo, me tocará decirle: “A robar a Pocitos”, ni modo. Aquí, ya no estamos con taparrabos.

POR LO MENOS ASÍ LO VEO YO.