La gallina de los huevos de oro.

Columna - De Taquito con Marino

Por: Marino Millán - @marinomillan

Los grandes futbolistas de antaño se relamen viendo la manera tan fácil como una buena cantidad de jugadores parten hacia las mejores Ligas de Europa, así sea a una segunda división que en muchos casos suelen ser de mejor nivel que la Liga colombiana.

Ahora bien, todos no tienen éxito y pronto están de regreso y a lo mejor poco les interesa pues el lucro de todas formas es bien importante. En la sola transferencia el jugador se puede llevar el 15% del monto de la operación más el salario que en pesos puede superar los 100 millones mensuales y no sé cuántas prebendas adicionales; con la ventaja de que al volver a nuestro medio le piden al club interesado un salario similar al de Europa.

De tal manera que termina siendo un negocio redondo para el equipo de origen que ha invertido en la formación del jugador millones de pesos, lo vende en millones de euros, el empresario o representante que de igual manera incrementa su patrimonio y algunos directivos que muerden algo del ponqué.

De ahí que no se piense por parte del dirigente si el colectivo de su equipo se resiente por el éxodo, si se puede reemplazar o no al jugador transferido, si se pierden posibilidades de un título y ojo que estamos hablando de los grandes, porque los llamados chicos, que no tienen socios, ni hinchas para presionarlos y menos compromisos de títulos, sí que la tiene bien montada; diríamos que con carácter de industria.

Por eso algunos directivos abandonaron sus profesiones y empresas ante esta enorme multinacional llamada fútbol.

La pregunta inmediata es: ¿Hasta cuándo los europeos seguirán invirtiendo todo ese caudal en jugadores imberbes y limitados, como tantos que se exportan?

Cuidado que se puede morir la gallina de los huevos de oro.

POR LO MENOS ASI LO VEO YO.  

Encuentre todos los lunes la columna De Taquito con Marino en la revista Fanáticos Q' del periódico Q'hubo Cali.