Gracias Rionegro

Por: Alberto Londoño (el primo) - @albertolondono4

San Agustín en su comentario sobre el salmo 147, 16 decía: “Si el mal ajeno es dudoso, puedes lícitamente tomar precauciones contra él, por si es cierto; pero no debes condenarle como si ya fuera cierto”.

Somos muy ligeros para juzgar. Sócrates pedía que se pasara el juicio por tres filtros:
• ¿Tienes certeza de lo que dices?
• ¿Es bueno? ¿Aumenta su buena fama?
• ¿Es conveniente contarlo?, ¿Ayuda a la comunidad?

Cuenta una vieja historia que en alguna oportunidad una persona fue a confesarse de haber hablado mal de su prójimo. El sacerdote le dio como penitencia desplumar una gallina y echar sus plumas desde el campanario vacío. Cuando el fiel volvió para decirle que ya había cumplido su penitencia, el sacerdote le dijo que ahora debía recoger todas las plumas. A lo que el fiel replicó que eso era imposible porque el viento había esparcido las plumas por todo el pueblo. Entonces el padrecito le dijo: “Eso fue lo que tu hiciste al hablar mal de tu prójimo, y es difícil reparar el daño que hiciste a él”.

Pensaran que me he puesto moralejo, pero he querido citar escritos de gran contenido objetivo y de equilibrio para darles gracias al “aminorado” Rionegro y al “encopetado”, “fraudulento” y nunca bien ponderado Atlético Nacional.

Y es que después del sorteo que definía las llaves de los play offs del fútbol profesional colombiano, y al conocer que el rival de Atlético Nacional era Rionegro se inició en las calles, corrinches, pasillos y hasta en medios de comunicación una horda en contra de Atlético Nacional por su “conveniencia”, “poder”, y “trampas” para conseguir salir “beneficiado”.

Dios me guarde de esas ayudas y me conceda la oportunidad de no salir tan bien librado. Empate en el partido de ida, empate en el partido de vuelta, y definición por penales, demasiado dramático y luchado para mi gusto, teniendo en la cuenta que todo estaba “arreglado” para los verdes. Hubiera podido ser más sencilla la forma de clasificar, aunque seguramente no faltara algún cretino que piense y hasta diga que la “La trampa” les quedo bien hecha.

Gracias Rionegro que le has devuelto la dignidad a Atlético Nacional.
Gracias Dimayor por haber puesto en evidencia que esto no es de nombres, sino de hombres.
Gracias Dios porque Tito Maccio Plauto ya no está entre nosotros, porque con esa teoría sobre los lenguaraces y el abuso de la palabra: “los que propalan la calumnia y los que las escuchan, todos ellos, si valiera mi opinión, deberían ser colgados: los propaladores por la lengua y los oyentes por las orejas”

Nos faltarían sogas.