El fútbol tiene su cuento

Columna - De Taquito con Marino
Por: Marino Millán - @marinomillan

Siempre voy a entender al hincha del fútbol por ser el único que de verdad siente una verdadera pasión por este multitudinario deporte.

Me atrevo a aseverar que ni el dirigente, el jugador, el técnico y menos el periodista experimentan las sensaciones de un recalcitrante aficionado, simplemente porque para todos los anteriormente mencionados se trata de una labor y no de una pasión. Mucho menos si es lucrativa.

En cada comienzo de un torneo o liga el aficionado quiere escuchar de labios de los orientadores de opinión si su equipo está para campeón o no y cabe decir que hay cada irresponsable que se atreve a alimentar esperanzas o desaliento sin haber cumplido con ineludibles pasos de exigencia que tiene el deporte de alto rendimiento.

El fútbol profesional es totalmente distinto al que algún día practicamos en el colegio, el barrio o como ejecutivos cada fin de semana. Hoy más que nunca el éxito en el fútbol no obedece a nombres de contrataciones, sino a una planificación y desarrollo dentro de parámetros pre establecido; amén de un compromiso, armonía y disciplina de un plantel.

Pretemporada, acondicionamiento físico, trabajos de repetición dentro de una idea táctica y por encima de lo anterior, mentalización del grupo se toma varias semanas. Tantas como que los más versados señalan que tan solo después de tres meses se puede plasmar en un terreno de juego toda la idea de un director técnico. Me permito trasladar conceptos de especialistas sobre lo que es una pretemporada:

Dos enfoques básicos en pretemporada

La fase de pretemporada debe durar entre cuatro y seis semanas para darle al cuerpo el descanso y la recuperación que requieren.

Hay que tener en cuenta que las piernas sufren en gran medida durante la temporada alta, destacando los tendones y articulaciones, así que ahora es el momento de darles una tregua e ir habituándolos de cara a un periodo más intenso.

Debemos centrar la actividad, fundamentalmente, en dos bloques, el ejercicio aeróbico y la resistencia, siempre de forma moderada.

Equipos que modifican sus nóminas en más de un 50% están llamados casi que a comenzar de cero y ni hablar de lo dispendioso que es acomodar todo un plantel a un sistema así sean profesionales; de ahí que hay equipos que solo revientan después de un semestre.

Por eso resulta torpe sacar a un técnico en las primeras fechas de un campeonato porque los resultados no son los esperados y sucede que quien llega a reemplazar recoge los frutos de un trabajo que no realizó.
Hay ocasiones en que algunos equipos comienzan arrasando y luego se desinflan, caso Ecuador que no clasificó a Rusia 2018 y les invito a mirar la eliminatoria suramericana a la cuarta fecha.

O en el medio colombiano cuando Junior con Teo y Chará vendían la idea de título y finalmente la corona se la llevó Millonarios con Macalister Silva y Del Valle, lejos de la trayectoria y perfume internacional de este par de figuras.

Yo sé que el hincha anhela la estrella 14, la 10, la Copa Libertadores, la Suramericana y ganar todo lo que se atraviese en el camino y eso está bien; lo malo es desconocer argumentos básicos del fútbol de hoy para lograr esos objetivos o dejarse llevar por embaucadores o “periodinchas” que pululan por estos días vendiendo falsas expectativas desconociendo la verdad de un deporte exigente y distinto como nunca antes.

POR LO MENOS ASÍ LO VEO YO.