Falcao no cree en brujas

Columna - De Taquito con Marino

Por: Marino Millán - @marinomillan

Una lástima que el espectro de las lesiones haya acompañado a Falcao García desde sus inicios en el fútbol. Recuerdo que el técnico Eduardo Lara cuando manejaba los seleccionados juveniles de Colombia en cada convocatoria lamentaba la ausencia del goleador siempre por causa de alguna lesión.

La primera de sus graves lesiones apareció en el 2003 (rotura de ligamentos del tobillo derecho) previo al Mundial Sub-17 de Finlandia, clasificación alcanzada en el Suramericano de la categoría en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) también sin su concurso por otro episodio similar.

Estando en un gran momento en River Plate se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha que lo marginó de las canchas durante ocho meses y como pasar por alto que en la pasada eliminatoria en la que fue determinante para la tricolor, la lesión del cruzado anterior de su rodilla izquierda lo dejó mirando por la televisión el Mundial Brasil 2014.

Como si no fuera suficiente, en días pasados de nuevo en plenitud de competencia y en lo suyo, marcando goles, sufrió una especie de conmoción cerebral jugando para su equipo Mónaco; fatal si tenemos en la cuenta que Pékerman lo tenía en la mira para los juegos venideros por la Eliminatoria Rusia 2018, lo que a mi juicio significaba una bendición para nuestro seleccionado que hoy más que nunca necesita de sus goles, fútbol y liderazgo; así mucha gente no comparta el concepto, ninguno de sus reemplazantes ha alcanzado el nivel del “tigre”.

Entre tantas cosas que se oyen en el mundillo del fútbol algunos le recomiendan riegos de buena suerte, baños de ruda y cuanta chuchería manejan los agoreros. Negativo mi civil, como dirían los de oliva. Un hombre creyente y obediente a Dios no acudiría a pendejas supersticiones.

POR LO MENOS ASÍ LO VEO YO.

Encuentre todos los lunes la columna De Taquito con Marino en la revista Fanáticos Q' del periódico Q'hubo Cali